Crisis de los mercados: ¿Cuántos son? ¿Dónde están?

Por Omar Bello | 9 de Octubre del 2008 | 38 Comentarios

¿Cuántas son las personas que mantienen en vilo al mundo? Si le ponemos un número al famoso mercado, ¿de qué estamos hablando? Se trata de millones de personas o, por el contrario, se los puede juntar en un estadio de fútbol. Hace varios días que molesto a todos (economistas incluidos) con esta pregunta y, aunque nadie me da una respuesta concreta, la sensación es que si no entran en un estadio le pega en el poste. En ningún caso estamos hablando de millones. Resulta increíble que ningún analista (incluso los “zurdos” que hablan de especulación) haya menncionado semejante obviedad: el mundo está en manos de un puñado de titiriteros poderosos que nos cortaron los víveres. En términos númericos, hablar de “regulación por parte del estado” es pedirle a millones (el estado) que controlen a miles (el mercado), nada más; cero cambio profundo. Impresionante lección de la historia: todo un planeta haciendo malabares para conformar a un grupo relativamente pequeño que se mueve a su antojo o según sus particulares intereses. Más allá de la necesidad urgente de conformarlos, deberíamos tomar nota. ¿Qué significa eso de la confianza? ¿Tranquilizar a cien mil personas? Lo más interesante de todo este asunto es la desproporción númerica y los eufemismos que usamos para no hablar de ella. En definitiva, una forma moderna de esclavitud. Sospecho que estas crisis ocurren cada tanto porque, de ocurrir más seguido, caeríamos en la cuenta. Nos comunicamos por Internet, salvamos a las ballenas y nos abrazamos a los árboles, nuestras constituciones gritan libertades. Sin embargo, en términos estructurales, seguimos viviendo en la Edad Media.

Éramos pocos y parió Rucci

Por Omar Bello | 7 de Octubre del 2008 | 4 Comentarios

Si es cierto eso de que los pueblos que no revisan su historia están condenados a repetirla, ¿qué pasará con aquellas sociedades que la revisan todo el tiempo? Porque a decir verdad, prefiero el riesgo de repetir errores, que la angustia constante de vivir adentro de un capítulo de “Todo es historia”, sin posibilidad de protagonismo alguno (se lo llevan los muertos), viendo, una y otra vez, películas en blanco y negro. Es cierto que la revisión del asesinato de Rucci abre puertas históricas interesantes (la relectura del accionar montonero). Sin embargo, no hay derecho a instalar el tema en el centro del escenario social. Ya a esta altura, el tiempo que se pierde en releer el pasado, es una burla al futuro. Seremos recordados como la generación que cerró todos los temas y no abrió ninguno; impecable sólo para los que tienen vocación de archivo. Hace pocos días, en un grupo de investigación de mercado en el que se hablaba del homenaje a Alfonsín, alguien tiró la siguiente idea: “Y si cambiamos los nombres de las calles de Bs As por números”. O sea, qué pasa si le hacemos pito catalán a los próceres y empezamos de nuevo. Lo siento por el justo reclamo de la familia Rucci, pero si la famosa generación del ochenta inventó la historia argentina, quizás a nosotros nos toque destruirla. Es justo también. Después de todo nos está matando.

Quiero ser economista

Por Omar Bello | 6 de Octubre del 2008 | 41 Comentarios

Igual que los políticos, los economistas gozan de una impunidad envidiable. Por el diez por ciento de los errores que cometen, cualquier otro profesional termina con una deliciosa patada en el traste. Ellos, no. Sin el menor pudor, nos miran desde las alturas y ponen cara de “todavía no vimos lo peor”. Pero si hace unos meses le preguntaban a sus clientes “¿qué tipo de inversor sos?”. Y les hacían llenar cuestionarios donde evaluaban la tolerancia al riesgo: alto, bajo, medio… Pues bien, alto, bajo o medio, si sos inversor estás jodido. Ahora resulta que el famoso largo plazo (distancia en la que se refugiaban), tampoco sirve. “Quizá no haya largo plazo”, sentencian. ”Es imposible que Argentina se caiga”, me comentó uno ni bien se confirmó el famoso “blindaje” que pretendía traer calma a los mercados locales (durante el gobierno de De la Rúa). Pocos días después, lo vi venir con un fajo de billetes escondido en las medias (lo había rescatado de los últimos cajeros que quedaban con efectivo). Hay un condimento milagroso en estas profesiones. Con la tirada del tarot pasa lo mismo. Se equivocan siempre y uno sigue consultando. Lo mejor que podemos hacer es comprar dólares y tener liquidez; nada que mi abuelo analfabeto no hubiese hecho de tener la plata. Algo es seguro: la crisis es seria. Por eso, al último que consultaria hoy por hoy es a un economista. ¿Qué tal si probamos con otras profesiones?   

Cristina Kirchner: con una ayudita del campo

Por Omar Bello | 1 de Octubre del 2008 | 18 Comentarios

Como casi todos los exitosos, el campo está a punto de cometer un error fatal: mal interpretar el apoyo de la gente. El paro anunciado es lo más parecido a un suicidio. Nunca hay que confundir éxito con triunfo. Para saber cómo camina alguien, hay que dejarlo correr. El éxito no es más que una corrida, el triunfo, una maratón a largo plazo. Pues bien, la sociedad argentina dejó correr al campo y, en un contexto donde todos perdían, lo dejó ganar. Pocas veces en la historia se vio semejante acto de generosidad colectiva. ¿Las razones? Ponerle freno a un gobierno autoritario que nadie se animaba a enfrentar. No bien pisen las rutas, verán que la sociedad no los acompaña. El contexto cambió. Cristina ya no es una presidenta arrolladora. Aunque no realizó cambios profundos, las huellas de esa derrota monumental se le notan. Por el contrario, el campo va por más en el peor momento. A la sociedad, los problemas del campo no le interesan (tiene otros desastres más urgentes y concretos). Además, se suponía que el drama central era el aumento de las retenciones y que, con esa plata, iban a crecer las economías regionales. Es probable que ocurran dos cosas. La primera, el campo será otro sector más luchando por sus intereses (un sector que recién ganó algo), no un fenómeno social. ¿La segunda? Queridos chacareros, no se asombren si la misma gente que los vitoreó (u otra que dejó que los vitorearan sin hacer nada), sale en masa a defender a la presidenta. También puede empezar a subir fuerte en las encuestas. Pocas cosas tan útiles como el rol de víctima. Así de sutiles son los aires cambiantes de la opinión pública.

Maldición eterna a quien escriba más de mil caracteres

Por Omar Bello | 27 de Septiembre del 2008 | 2 Comentarios

¿Para qué sirve un blog? La verdad, aunque hace bastante tiempo que tengo este, todavía no le encuentro la vuelta al asunto. Por ser un hombre que viene de la publicidad, estoy acostumbrado a escuchar consejos acerca de “lo que le gusta a la gente”. El problema es que, gracias a esa misma experiencia, sé que “el gusto de la gente” es un camino sin retorno que te lima el cerebro a fuego lento. Cuando la cabeza se formatea al gusto medio, estás perdido. Al pensar mucho en “lo que vende”, llega un punto en que no se vende más. Yo sé lo que les digo. Nada peor que nadar a favor de la corriente. Es una trampa. Ninguno de nosotros sabe lo que quiere. Simplemente consume lo que le gusta una y otra vez hasta que, empachados, reventamos de angustia. Es lo que pasa en televisión y en el cine yanqui. Sin gente creativa y testaruda que se anime a romper paradigmas, las personas somos como pollos de corral encerrados en un espacio estrecho y miserable; máquinas de consumir siempre lo mismo. Internet en general y el blog en particular es una especie de “minuto a minuto”. Toda una tentación, especialmente para el periodismo, que está descubriendo un universo que, para los publicitarios, es bien conocido: la investigación de mercado (poder saber al instante qué lee la gente). Pongo la palabra “culo” y recibo lectores a montones. Soy exitoso.  Escribís algo y si la gente no entra a leerlo, podés considerarte un fracasado. Claro que hay trucos sencillos que pueden ayudarte a que tus textos no sean eliminados enseguida. Por ejemplo, nunca escribas más de mil caracteres (los expertos te dicen que la gente no lee). Aunque no te interese un corno, hablá de un tema de actualidad y, si es posible, poné un título con gancho. Hay horas del día que son claves, generalmente la mañana (la gente entra a trabajar) y el mediodía (la gente come). Si tenés muchos mensajes, tu blog es exitoso; poco importa si el 90% de los que escriben podrían ahorrarse el esfuerzo. Si todos los que escriben te insultan, mejor; eso significa que sos polémico. Al contrario de las palabras que molestan, las imágenes siempre pagan. Tampoco hay que escribir demasiado bien. Peor aún, escribir “lindo” no es propio del código blogger. ¿Vale la pena?    

Linaje gay: Los antepasados de Roberto Piazza

Por Omar Bello | 17 de Septiembre del 2008 | 1 Comentario

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Sin duda, el antepasado más directo de Roberto Piazza es el modisto Paco Jamandreu (libro incluido, sus carreras son un calco) que, en los cuarenta y cincuenta, vistió a Evita y otras celebridades sin ocultar su sexualidad. Pero la lista de homosexuales influyentes, que cambiaron la historia (la mayoría sin estridencias faranduleras), es larga y rica en nombres brillantes. Algunos ejemplos:

Socrates, Oscar Wilde, Leonardo da Vinci, Florence Nigthingale, William Shakespeare, Eleanor Roosvelt, Walt Whitman, Virginia Woolf, Michelangelo Buonarroti, Marcel Proust, André Gide, Michel Foucault, Andy Warhol, Tennesse Williams, Pier Paolo Pasolini, Liberace, Marlene Dietrich, Anna Freud, Freddie Mercury, Francis Bacon, Byron, Alejandro el grande, Christopher Marlowe, Emily Dickinson.

Cristina acosada por la CIA

Por Omar Bello | 16 de Septiembre del 2008 | 24 Comentarios

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Si las presunciones del colega Braga Menéndez son ciertas y la CIA está detrás del escandalo de la valija, lo menos que puede decirse es que, en materia de maldades conspirativas, la creatividad yanqui viene en picada mal. Porque para una sociedad que nos vende que tiene extraterrestres congelados en el desierto (aunque el incidente Roswell me parece más creíble que esto), mandar al gordo Porcel venezolano con una valija repleta de dólares, resulta penoso y latino en extremo; muy lejos de esos planes siniestros de los sesenta que pretendían matar a Fidel Castro. ¿Qué pretenden en este caso? ¿Se imaginan a los cráneos de la CIA pensando este entuerto caribeño? Además, imaginar que por aquí lo de la valija puede molestar o voltear a un gobierno, es de una ingenuidad poco común. Ojalá pensaran así de nosotros. Si hasta las azafatas viven del bagallo. Lo máximo que podemos pensar es “algo raro pasó ese día” (lo raro es que detectaran la plata). Un conspirador debe existir, pero le noto acento argento. Lo que se viene es plantar un mexicano con droga. También, a juzgar por lo coloquial de las escuchas telefónicas, es altamente probable que los yanquis no entiendan un corno de tanto “pana”. Como digo siempre, lo bueno de ser político es que la mentalidad conspirativa te salva de dar explicaciones. Fue el gran bonete y punto.

El cine mudo y la caída de Lehman Brothers

Por Omar Bello | 15 de Septiembre del 2008 | 1 Comentario

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El padre de John Kennedy se salvó de perder todo en la gran depresión del 29, gracias al sentido común. Cuando un lustrabotas le preguntó sobre el precio de las acciones, se dio cuenta de que era hora de vender todo y retirarse. Ciertos negocios son cualquier cosa menos masivos. Traducido al idioma del papá de John, el impacto general de la caída de Lehman no adelanta nada bueno. Demasiados jugando el mismo juego. Así no hay timba que aguante. Era hora de vaciar el salón del casino. Ahora bien, ¿se trata de crisis espontáneas o son planificadas? Es decir, ¿surgen como hongos o alguien las maneja a gusto? Todos sabemos que la mayoría de las estrellas del cine mudo, jamás pasaron al sonoro. La historia oficial dice que su voz no era apta. Pero la realidad fue otra. Aunque hoy nadie lo recuerda, las figuras del cine mudo cobraban millones de dólares. Se había generado una burbuja salarial tan descomunal, que los dueños de los estudios decidieron cortar por lo sano. O sea, falsificaron la mayoría de las pruebas sonoras. La gente entendió que sus artistas favoritos tenían tono aflautado y se sumó a la masacre. Los nuevos eran contratados a precio de remate. Una crisis como la que se llevó puesta a Lehman marca el fin de una era. ¿Se cerró sola? Parece que alguien decidió poner un punto final. Y estuvo generoso. Bastantes avisos dio…

Mujeres: Antes y después de un hombre

Por Omar Bello | 14 de Septiembre del 2008 | Comentarios

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Nadie mejor que un hombre enamorado (si es talentoso, mejor), para mostrarle al mundo entero la “magia” de la mujer que adora. Son muchas las mujeres que sólo florecieron cuando un hombre las supo mirar bien y “poner en caja” (comentario no apto para feministas). Las fotos de más arriba no me dejan mentir. Mujeres famosas del siglo veinte antes y después de un hombre. Greta Garbo nunca hubiese llegado a ser “La Divina” sin la ayuda del genial director Mauritz Stiller que la amó con locura. Lo mismo Marlene Dietrich, que volvió loco al bueno de von Stemberg, el director que la hizo estrella. Marilyn Monroe se sofisticó de la mano de Johnny Hyde, su agente enamorado. Algo parecido pasó con Briggitte Bardot y Roger Vadim (ella lo engañó ya desde la primera película que hicieron juntos). Por estas tierras, Mirtha Legrand terminó de definir su personaje al lado de Daniel Tinayre y Zully Moreno, la diva de los teléfonos blancos, se consagró de la mano de su marido, el gran director de melodramas, Luis César Amadori. ¿Pasa al revés? Difícil. El ejemplo más claro es Matias Alé…

Carlos Menem: El rey de la democracia

Por Omar Bello | 10 de Septiembre del 2008 | 123 Comentarios

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Durante los últimos dos meses realizamos una encuesta cuali-cuantitativa cuyo objetivo fue evaluar el “estado de ánimo” de los argentinos hoy. Aunque sus resultados se publicarán más adelante, la respuesta frente a una de las preguntas fue por demás llamativa. La pregunta fue: ¿Cuál fue el mejor gobierno desde la vuelta de la democracia? Dentro del nivel C1 C2, más del 60% de la muestra contestó “el primer gobierno de Menem” El porcentaje baja un poco en los niveles D y E, pero sigue alto. ¿Otra curiosidad? Su segundo mandato está entre los peores.