Los Diez Mandamientos (I)
Por admin | 3 de June del 2008 |Hace poco más de tres años, publiqué en la revista Management Deportivo una suerte de “decálogo del buen líder” en base a los postulados y las acciones con que Carlos Bianchi generó en Boca la mística ganadora de un grupo que, salvo por un breve período en que su conducción traicionó claramente aquellos lineamientos, demostró siempre desde la asunción a su frente del “Virrey” todo el rédito que puede generar a un club una cultura basada en el respeto, la humildad, el amor por lo que se hace y la solidaridad.
Fue eso, antes que planteos tácticos “modernosos” o contrataciones costosas, lo que permitió la notable vigencia en el éxito de un equipo que, desde 1998 hasta hoy, supo mantener bien en alto los valores que le inculcara el otrora goleador de Vélez, quien más allá de títulos logró durante sus pasos por la Ribera algo acaso mucho más importante -y redituable- para los intereses del club: generar a su imagen y semejanza una notable camada de “líderes positivos”, como él acostumbra llamar a ese tipo de jugadores que, con el tiempo, se convirtieron en referentes de este impactante ciclo boquense.
Para entender en su justa dimensión este fenómeno, que mucho tiene que ver sin dudas con la temática de este blog, comienzo hoy a reproducir aquí a razón de una por vez aquellas diez “máximas bianchísticas” para el manejo y la motivación de grupos, cuya importancia e influencia excede con creces el ámbito futbolístico pero se refleja allí quizás más notoriamente que en cualquier otro terreno. Y no sólo cuando se las aplica, sino también, como dejó en claro lo ocurrido recientemente con San Lorenzo, en aquellos casos en los que claramente no son respetadas por quienes tienen la responsabilidad de conducir un plantel. Aquí, en definitiva, va la primera:
Profesionalismo 100 X 100
Para otros -especialmente en la Argentina-, esto podría significar cumplir con una actividad de un modo desapasionado o frío, sin comprometerse demasiado con los objetivos que ese trabajo lleve implícitos o trabajando a reglamento. En la terminología de Bianchi, en cambio, tal expresión tiene inequívocamente un significado bien distinto: siempre dar lo máximo. En otras palabras, ser responsable y disciplinado, vivir el trabajo con pasión, estar permanentemente actualizado sobre lo que ocurre en el medio y, fuera del horario laboral, no cometer desarreglos que afecten a esa posibilidad de rendir al tope en el trajín cotidiano.
Según el técnico, solamente el líder que cumpla con esas condiciones podrá ser muy exigente o esperar una respuesta similar por parte de sus dirigidos. Pero ser profesional implica también para Bianchi otro detalle fundamental: no relajarse en el éxito. El ex goleador hizo siempre mucho hincapié entre sus jugadores en la importancia de “no aburguesarse” y mantener la misma entrega en todo momento, sin importar los lauros que se vayan obteniendo en el camino. “Es más difícil prepararse para lo bueno que para lo malo -declaró alguna vez-. Uno, cuando está en el éxito, se confunde, porque cree que llegó. Por eso, lo más difícil es confirmar un logro. La derrota, en cambio, es fácil: hay que trabajar el doble”.
Este pensamiento se halla íntimamente relacionado con una mentalidad ganadora que explica en gran parte la impresionante cadena de éxitos enhebrada por el entrenador, y que puede resumirse en otra frase célebre de Bianchi: “Hay que acostumbrarse a ganar. Si lo hacés, ganás, ganás y ganás. No hay que acostumbrarse a perder”.
