Los Diez Mandamientos (III)

Por admin | 23 de Junio del 2008 |

El Grupo ante todo

Si algo distingue a los planteles dirigidos por Bianchi es esto: todos sus componentes subordinan sus propios intereses a los del equipo, cuyo funcionamiento como tal se destaca por sobre cualquier individualidad. Y aquí también el efecto dominó empieza por el propio conductor, quien siempre se ha destacado por disponer planteos adaptando sus ideas a las características de sus jugadores y no intentando lo contrario como hacen muchos de sus colegas.

Él mismo ha remarcado varias veces la importancia de saber manejarse de acuerdo con los recursos que se tengan, partiendo de sus especificidades y diferencias e intentando armonizarlas en un todo en el que se potencien mutuamente.

En este sentido, igualmente -por no decir en general-, el mayor desafío del líder es hacer comprender a todos que los éxitos de las individualidades están sujetos al éxito del grupo, según Bianchi lo explica con otra declaración de antología: “La tarea de un técnico es elegir a los mejores y transformarlos en un equipo. Luego, el líder debe hacerles comprender a las individualidades que se tienen que poner al servicio del Grupo. Si una no lo hace, por más buena que sea se convierte en negativa”.

Para lograr ese convencimiento, de acuerdo con el propio coach, es fundamental “hablar mucho”. “Con Guillermo (Barros Schelotto) y (Martín) Palermo, en mi primer año en Boca, hablé como 50 horas… Más que con mis hijos. Aunque también es importante que quienes escuchan sepan que lo que uno dice es lo mejor para llegar a la meta”, manifestó.

Otra clave de Bianchi para generar este gran sentido colectivo entre sus dirigidos es, según dichos de varios de ellos, su capacidad de hacerles sentir a todos que son valiosos, más allá de  jerarquías y capacidades. Esto, por supuesto, no implica que no haya “privilegiados”, como el mismo Bianchi los define,  pero el DT rápidamente se encarga de aclarar que “son pocos: tal vez el que hace los goles o el que los evita”.

“Es fundamental que todos, desde el pibe que acaba de ascender al plantel superior a la estrella mejor paga, sientan que no hay tratos diferentes”, completa. Y eso con él no se queda en palabras, sino que se ve claramente en los hechos cuando alguno de los supuestos titulares se aparta del camino correcto o atraviesa un bajón pronunciado.

Entonces, el técnico no duda en echar mano a otro jugador en su lugar, sin fijarse en pergaminos ni en otra cosa que no sea el bien del equipo. “Siempre pone al que está mejor”, resume Diego Cagna, una especie de lugarteniente suyo dentro del campo de juego en sus campañas exitosas con Boca.

También será muy importante a la hora de establecer y afirmar esta mentalidad grupal un discurso que contemple a todos los involucrados como partícipes necesarios de los éxitos y de los fracasos, utilizando lo más posible el “nosotros” y dejando de lado el “yo” o el “él”.

En esto de compartir el crédito otorgado por los triunfos, justamente, las declaraciones de Bianchi representan un excelente ejemplo, reconociendo siempre la importancia del Grupo, de cada jugador en particular y de todos sus colaboradores. Según él, un buen líder solamente usa el “yo” para decir una cosa: “Yo me equivoqué”.

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    Comentario por martin — Julio 2, 2008 #

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