Encuentro con The Peronists
Por Juan Domingo Perón | 2 de Junio del 2008 | 18 ComentariosEl jueves a la tarde mateaba tranquilo cuando la redacción de Perfil.com me avisó que esa noche tocaba en Niceto una banda llamada The Peronists y que si quería podía ir a verlo. Como ya me estaba aburriendo y no tenía planes, empilché como dios manda (tuve que planchar las solapas anchas), agarré la siambretta y partí hacia Palermo.
Cuando me bajé de la moto y me saqué las estalactitas de la nariz (hacía un frío como para escupir bolitas), pensé que el barrio anda muy cambiado. Nada queda de los viejos talleres mecánicos, menos de los malevos borgeanos. Ahora está lleno de bares modernosos y gente estrafalaria, que en otra época seguro los hubiera mandado a cortarse el pelo. Lástima que salí sin tijeras.
Ni bien entré a Niceto Club me empezó a doler la cabeza. Ese bochinche a máximo volumen, las luces raras, y los mismos personajes extraños de afuera, pero potenciados, empezaron a afectarme. Un muchacho solidario y, sin dudas, justicialista, se habrá dado cuenta con sólo mirarme, porque enseguida vino y me ofreció un analgésico azul, redondo y gordo. Me pareció un poco caro, 70 pesos, pero ya se me partía el marulo así que acepté. Eso pasa cuando no se consiguen los genéricos.
Al rato apareció un muchacho vestido raro (raro como todos, o no tanto), con una de esas computadora chatitas y unos equipos de percusión, sumado a un guitarrista con teclados, y dos personas mirando otra computadora que, me dijeron, se encargaban de pasar videos. Y yo que me quejaba de que Piazzolla era demasiado moderno.
Ver y escuchar a The Peronists es una experiencia única que te obliga a sacudir el esqueleto como un imberbe aunque no quieras. Unos ritmos que jamás había oído, extraños y vibrantes, que el cerebro no entiende como se bailan aunque el cuerpo lo haga de facto. Y todo mientras miro fotos mías en una pantalla gigante mezclada con imágenes bizarras de, por ejemplo, casettes. ¿A dónde me mandaron?, me llegué a preguntar.
Federico Sebastián Sánchez, líder de The Peronists. De fondo, un servidor, líder de Los Muchachos Peronistas
No me importó mucho hasta que terminó el show y me mandé para el camarín (no tenía pase de prensa pero los de seguridad me vieron cara conocida). Lo primero que hice fue saludar y felicitar efusivamente al compañero responsable de una música tan justicialista. Nos presentamos, charlamos un poco, y le dije que tenía que entrevistarlo para mi blog. Accedió sin problemas (un peronista siempre bien predispuesto) pero me pidió hacerlo otro día, pues estaba muy cansado. Intercambiamos datos y salí del camarín.
Si todo esto pasó el jueves, se preguntarán, por qué lo cuento recién ahora. Es que se nota que los analgésicos vienen cada vez más potentes, porque ese que tomé no sólo me curó la migraña sino que también me tuvo bailando tres días seguidos, y tomé como 15 litros de agua, uno atrás del otro. Recién ahora me repongo y puedo contarles esto. Cuando le haga la entrevista, les volveré a traer novedades.
Mientras tanto, les envío un abrazo fraternal
Juan Domingo








