Inauguración del Hospital Federico Abete en Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires.
Por Cristina Fernández de Kirchner | 6 de Mayo del 2008 |Gracias, Malvinas Argentinas por este recibimiento tan cálido, tan afectuoso. PermÃtame, señor Intendente, felicitarlo. (APLAUSOS)
Quiero contarle al resto de los argentinos que he recorrido un hospital que hace a la dignidad del pueblo. (APLAUSOS) No es un hospital más, es un hospital en el que, tal vez, la persona más rica podrÃa sentirse igual que en su casa.
Una mujer, que hace muchos años construyó para los argentinos un ideal de justicia social, siempre decÃa que cuando los ricos pensaban en los pobres, pensaban en pobre, en hacer cosas asà nomás, que era parte de la dignidad de un pueblo y de una nación darle lo mejor al pueblo. Usted hoy, al inaugurar este hospital, no lo dude Intendente, está cumpliendo con esa idea de la justicia social. (APLAUSOS)
Quiero contarles que mis ojos han visto aparatologÃa de último nivel, calidad, dignidad, respeto por la condición humana. Y en este dÃa de hoy, mi primera vista como Presidenta de todos los argentinos a este Malvinas Argentinas, que tiene un nombre que está en el corazón de todos, tal vez más en el mÃo como buena patagónica, quiero también agradecerle a este pueblo el apoyo que el 28 de octubre le dieron, no a esta mujer, sino a un proyecto polÃtico que también, desde las esencias, desde las ideas y desde las convicciones, vinimos también a darle dignidad y respeto a todos los argentinos. (APLAUSOS)
Me emocionaba hace unos instantes, señor Intendente, cuando lo escuchaba hablar de la dignidad, de la fe del pueblo trabajador. Este distrito que en el año 2003 tenÃa un 61 por ciento de pobres y que hoy miles y miles han vuelto a recuperar el trabajo, a mejorar su salario, a tener una casa, a poder pensar el futuro y que como usted decÃa con alegrÃa los que menos tienen, los que más necesitan, todos los dÃas se levantan a las tres, cuatro de la mañana para treparse a los trenes e ir a trabajar, ellos son los que hoy y con los que hoy tenemos el compromiso quienes dirigimos el paÃs, la gobernación y las intendencias.
Esto no significa que los demás sectores no sean importantes y necesarios, pero todos tienen que entender que aún falta que muchos argentinos tengan trabajo, que aún falta que muchos argentinos tengan vivienda, seguridad, educación y salud y que a esos argentinos debemos esfuerzo, trabajo y compromiso. (APLAUSOS)
Usted decÃa también hace unos instantes, que muchas veces, desde los medios de comunicación pareciera que nos quieren hacer bajar los brazos a los argentinos, hacernos creer que todo está mal. Pero yo tengo confianza en la infinita y profunda inteligencia del pueblo que sabe que atrás de esos mensajes negativos, donde pareciera que todo está mal, se esconden muchas veces intereses económicos profundos que quieren torcerle el brazo a los gobiernos nacionales y populares. Y quiero decirles desde aquÃ, desde Malvinas Argentinas, con la fortaleza de la historia y nuestras propias convicciones que no lo van a lograr porque están ustedes para darnos fuerza y confianza, que queremos convocar a todos los argentinos, pero que sepan que vamos a ejercer la representación popular que la Constitución, la ley y el pueblo nos ha conferido.
Que no se confunda nadie, es necesario que comprendamos que la construcción democrática exige que tengamos respeto por la voluntad popular pero también por las exigencias que merecen el crecimiento y la distribución del ingreso.
Ayer decÃa que esta pelea, que ahora tenemos que dar, es una pelea distinta a la del año 2003. Soy la quinta presidenta constitucional de este paÃs, la República Argentina, soy la única presidenta constitucional que vino a suceder a un gobierno que ha tenido éxito. Todos, absolutamente todos los otros presidentes vinieron luego de grandes tragedias: allá en el ‘83, tal vez la más grande; luego la debacle económica del ‘89; más tarde estalló en pedazos la convertibilidad con la Alianza en al ‘91 y cuando ese hombre, que el 25 de mayo del 2003 asumió con más desocupados que votos en este paÃs, que estaba, como usted bien lo dice, al borde de la disolución nacional.
Sé que hoy tengo otro desafÃo; sé que son otros los tiempos, que el desafÃo es: seguir con el crecimiento y que aquellos que han logrado las mayores rentabilidades que nunca soñaron en su historia, comprendan también que es la hora de respetar la distribución del ingreso. (APLAUSOS) Sé que eso no es gratuito porque cada vez quieren más. Pero quiero que sepan de mi compromiso y de mi convicción y de que vamos a hacer todo lo que debamos para que se cumpla lo que dijimos en la campaña electoral.
No he venido a calentar un sillón de presidente, no me interesa, vengo esencialmente a cumplir ese compromiso con el pueblo, somos responsables de haberles dado a los argentinos trabajo y mejores salarios; somos también responsables de que nuestros empresarios hayan recuperado la industria nacional; somos también responsables de que los miles de establecimientos agropecuarios que estaban al borde del remate, más de 40.000 allá por el año 2003, hoy estén trabajando y exportando. Y en buena hora, necesitamos empresarios que ganen dinero y que den trabajo, pero también necesitamos que sepan que la distribución del ingreso se debe dar para que el crecimiento siga siendo socialmente posible.
Uno siente muchas veces que, como bien recién decÃa el Intendente, quieren transmitir la sensación de que todo está mal. Hoy escuchaba un comunicado de una empresa que decÃa que hasta provocan desabastecimiento de combustible diciéndole a la gente que no hay y entonces la gente se desespera y va a las estaciones de servicio. No importa, nadie puede mentirle todo el tiempo a todo un pueblo; tarde o temprano las máscaras se caen y es entonces allà cuando debe estar la responsabilidad de todos los dirigentes, cualquiera sea el lugar que ocupen, dirigentes polÃticos, empresariales, económicos, de medios de comunicación para entender que esta, la República Argentina, es un paÃs de todos y no de un grupo y, fundamentalmente, argentinos y argentinas, hombres y mujeres de Malvinas Argentinas, que todavÃa falta mucho por hacer.
Cuando recién llegaba recibà algo que me emocionó. Yo quiero simbolizar en esa mujer que a un montón de cuadras de acá, en el paso a nivel donde habÃa mucha gente, se acercó entre muchas otras, se sacó de su cuello una medalla con la Virgen de Luján y me la regaló en un mensaje diciendo que ella me daba lo que tenÃa más cerca de su corazón. No sé cómo se llama, era una mujer grande que me dijo “fuerza, no afloje”, como me dicen miles y miles de argentinos y argentinas a lo largo y a lo ancho del paÃs. (APLAUSOS)
En nombre de ella, en nombre de ustedes, en nombre de los que ya no están más, en nombre de nuestros hijos, yo me comprometo hoy aquà a honrar esa demanda de estar siempre firme junto al pueblo. Porque, en definitiva, amigos y amigas, no es un instante la historia, no es una lÃnea de un diario o una imagen de televisión; la historia es otra cosa, la memoria del pueblo es otra cosa, es el tributo, el reconocimiento a los que saben trabajar por ellos, como usted bien decÃa recién, del hombre que lleva el nombre de este hospital, de los que pueden dejar las cosas para hacerse compromiso con las del otro, hay miles, millones de argentinos dispuestos a tender la mano solidaria. En nombre de ellos y por ellos, vamos a seguir adelante como siempre lo hemos hecho.
Me ha tocado vivir situaciones difÃciles, de las que más puedan imaginarse, en momentos de la dictadura y también después en la militancia polÃtica. Me enorgullezco de mi pertenencia y de mi historia y como estoy orgullosa de mi pertenencia y de mi historia la voy a honrar como he honrado todas cosas en las que he creÃdo en mi vida. (APLAUSOS)
Con ese compromiso, argentinos y argentinas, los convoco a todos a construir un paÃs mejor, ese paÃs que empezamos a cambiar en el 2003. A seguir haciéndolo con esperanza, con alegrÃa, con optimismo porque nos merecemos un paÃs construido por todos y para todos.
Muchas gracias y mucha fuerza, Malvinas Argentinas; los quiero mucho, el pueblo, ustedes, lo mejor que hemos tenido, tenemos y tendremos.
Gracias, mucha fuerza. (APLAUSOS)