Hoy Almorzando con Mirtha Legrand cumple 40 años en pantalla. Para festejar, la Señora de la televisión invitará a 40 invitados a comer.
Mirtha es perfeccionista y dedicada. Fue ella especialmente la encargada de elegir el menú que se degustará en la fiesta. Y para Guillaume Bianchi, su Chef desde hace 4 años, sus pedidos son órdenes:
Entrada:
Finas láminas de gravlaks
Brotes tiernos de temporada con vinagreta de frutos de la pasión
Plato principal:
Medallón de lomo rotie con
parmentier de papa y forestiere
Postre:
Composición de sorbetes
Muy buen provecho quiso conocer al encargado de preparar el almuerzo más famoso de la Argentina. Por eso fue hasta el Hotel Hilton Buenos Aires, donde Guillaume trabaja como Chef Ejecutivo desde el 2000.
Mucho antes de que Mirtha lo eligiera, este francés de 42 años se dedicó a viajar y a cocinar por el mundo. Vivió y trabajó para la cadena hotelera en Bélgica, Inglaterra, África, Italia y Turquía. A la Argentina llegó por equivocación.
¿Por qué elegiste Buenos Aires para trabajar?
Yo creía que Buenos Aires quedaba en Brasil. Recién cuando me dijeron que tenía que ir a la embajada Argentina para hacer los trámites me di cuenta del error geográfico. Y a esa altura ya había empezado con todos los papeles para la transferencia y no tenía opciones. Así que llegué a la Argentina seguro de que iba a llegar a Brasil. Imaginate.
Desde el 2005 te encargás de preparar los almuerzos de Mirtha Legrand. ¿Por qué te eligió a vos?
Te voy a ser honesto. La primera vez que me la nombraron pregunte: ¿Quién es Mirtha Legrand? Hacía cinco años que había llegado al país, pero la verdad es que no es el tipo de programa que yo miro en televisión. No la conocía. Un día fuimos al programa en representación del Hilton para mostrar la comida que se había servido en los premios Martín Fierro y desde ese momento Mirtha nos eligió. “Los quiero a ellos”, dijo. Y cuando la Señora dice algo, es palabra santa. Al otro día estábamos trabajando para ella.
¿Cómo es tu relación con Mirtha?
En lo personal, es excelente. Es una persona que respeto mucho hoy. No soy su amigo íntimo, pero cada vez que voy me saluda muy afectuosamente. Con el resto del equipo no sé cómo se lleva, pero no me importa. Cuando voy al programa hablamos en francés detrás de cámara. A ella le gusta mucho hablar en francés conmigo. Habla muy bien.
¿Cuánto demora la preparación de un almuerzo? ¿Cómo es la organización?
La comida se prepara a la mañana acá en el Hotel y después el canal América nos manda un remise que viene a buscar al cocinero que lleva la preparación. Allá tenemos una pequeña cocina donde hacemos la definición, emplatamos y mandamos. Es simple.
Son cinco almuerzos por semana desde hace casi cuatro años, ¿Cómo hacen para no repetirse después de tanto tiempo?
Para que eso no pase, cada temporada mando al set de grabación a un cocinero distinto. Les doy mis recetas y los lineamientos generales, pero cada uno tiene su propia iniciativa. Creo que esa es la mejor manera de trabajar.
¿Es difícil complacer a Mirtha?
Hay que saber escucharla. Cuando ella habla no se la puede interrumpir, pero cuando vos hablas ella sí puede hacerlo. Eso es claro. Pero creo que si vos te manejas bien, si sos transparente y honesto, no vas a tener problemas con Mirtha. Sin embargo, a mí el tema de la televisión no me gusta. Prefiero quedar un poco al margen. La atmósfera ahí adentro es rara, yo no entro en el juego porque no es mío. Hago la comida y basta.
¿Hay algún plato específico que no le guste a la “Señora”?
Si, claro, la liebre por ejemplo. Todo lo que es carne de caza no le gusta. Y si a ella no le gusta, no lo hacemos.
Mirtha tiene un carácter especial, ¿Alguna vez te retó porque algo no haya salido bien?
No, a mí no. Pero a alguno de mis chefs, seguro que sí. El último que entró al canal fue Dante. Y siempre que hay alguien nuevo, Mirtha se pone un poco fría. Pero eso con la Señora es normal. Cuando vos estás en el estudio, antes de que llegue ella hay muchísimo ruido y movimiento. Cuando entra Mirtha se hace un silencio impresionante. Parece que llegara la reina de Inglaterra. La gente opina bien o mal, pero la respeta. Y yo la respeto mucho, no porque trabaje con ella. No soy fanático del programa, pero como persona merece mi respeto.
La mayoría de los famosos suelen evitar comer delante de las cámaras porque les da vergüenza, ¿sobra mucha comida cuando termina el programa?
Depende de los invitados. Hay veces que se comen todo y hasta pasan por la cocina y te piden repetir. Las modelos, en cambio, no comen nada. El otro día vino una top model que no tocó el plato. Prefiero no decirte el nombre, pero lo único que pienso es el sacrificio que hacen por la plata. Se privan de las buenas cosas como es comer y tomar. Todo por la plata o por ser famoso. ¿Vale la pena digo yo? No, no lo creo.
¿Cuál es el plato mas complicado para comer en TV? ¿Qué es lo peor para manipular al aire?
Hay muchos platos que no hacemos por esa razón. Los que son con queso fundido directamente no los preparamos. A Mirtha no le gustan. Lo mismo que el pescado con espinas. Hacemos platos ricos que se coman sin hacer enchastres. Igual, la mayoría de los invitados comen durante el corte.
¿Los famosos suelen pedir platos especiales? ¿Tienen exigencias?
La gente que viene al programa no suele exigir nada. Nosotros hacemos las cosas que sabemos que a Mirtha le gustan. Si a la gente no le gusta, no lo come. Pero no dicen nada. Nadie se opone a la Señora.
Guillaume Bianchi no para un minuto. En el hall del hotel Hilton Buenos Aires se dan vuelta para mirarlo. Con su gorra blanca y alta camina firme por el inmenso salón vidriado.
Mientras se festejan las 4 décadas de almuerzos televisados, este Chef sigue trabajando. Está preparando otro banquete para 600 personas: carpaccio de ciervo, mozzarella y tomate confit de entrada, más cordero y guarnición de papas para todos.
Son las once y media de la mañana. Dentro de dos horas la mesa estará servida.Y el Chef tiene que controlarlo todo.
Muy buen provecho lo muestra en plena acción: